miércoles, 21 de marzo de 2012

La tierra puso su celular en modo vibrador

¿Qué tal el temblor de ayer?
Yo lo sentí muy feo, y más porque me tocó sufrirlo en el piso 18 de la Cancillería. Realmente me tomó por sorpresa el temblor a pesar de que la alarma antisísmica sonara como un minuto antes.
Para comenzar les contaré como fue mi experiencia ayer: yo estaba muy tranquilo escribiendo en la computadora un reporte mientras realizaba mis cuatro horas diarias de servicio social en Cancillería, ubicada en frente del Hemiciclo a Juárez, era un día muy relajado sin mucho que hacer siendo honesto.
Sin embargo, empezó el martirio para muchos, ya que de repente empezó a sonar una alarma en el piso y yo ni sabía de qué era y como la secretaria de mi jefe solo dijo “¡Ay Dios!” yo volteé a ver a mi compañero que también realiza su servicio social dentro de la Dirección con una cara de “¿Qué rayos está pasando aquí?".
Justamente cuando los dos nos quedamos con la cara de incertidumbre yo volví a escribir en la computadora y ahí fue cuando empecé a notar que mi escritorio se movía ligeramente, la verdad nada de qué preocuparse, pero al ver salir a mi jefe saliendo de su oficina tambaleándose como si estuviera borracho (obvio que no estaba sí) supe que no iba a ser algo agradable.
Ya viendo que sí estaba muy fuerte el temblor no dudé ni un segundo, tomé mi celular y fui al punto de reunión para que pudiera bajar por las escaleras de emergencia, pero en ese trayecto fue muy dramático porque se tiene que caminar en frente de las ventanas y se puede ver toda la ciudad por lo alto en donde me encontraba, pero para mi desgracia no era un sentimiento gozador ni una bella vista panorámica, era uno de vértigo y de miedo a que se cayera el edificio.
Ya llegando al punto de reunión fue cuando empezó lo más intenso del temblor y teníamos que esperar a que evacuaran los pisos anteriores a nosotros, solamente 17 pisos.  Para cuando llegó el momento de bajar el edificio por las escaleras se sintió muy rápido el descenso, según mi percepción (sé que puede estar mal,) baje en unos 5 minutos aproximadamente.
Ya abajo pues obvio que había mucha gente sufriendo crisis nerviosas y que necesitaban atención médica, por ahí se dice que la Canciller, Patricia Espinosa, tuvo una crisis nerviosa tan grave que acabó con oxígeno.
Pasado ya un buen rato del sismo recibimos las órdenes de que las personas que lo desearan se podían retirar ya del trabajo, por obvias razones muchos hicieron esto y regresaron a sus casas, en mi caso yo también lo hice, pero dejando mi mochila y mi saco arriba en el piso 18, por lo que tuve que ir a clases sin cuadernos, plumas, etc.; por suerte no tuve tarea que entregar ayer.
Finalmente pues sí es una experiencia dura de vivir algo así, y más en un edificio tan alto como lo es la Cancillería y más en una zona donde se sufre mucho los sismos. Hoy que regresé al servicio pues ya no podía subir con tanta confianza como antes por el elevador debido al temor de que ocurriera otro temblor fuerte.
Pero gracias a Dios me encuentro bien, y hasta donde yo sé todo mundo está bien.
Nos vemos, hasta luego.

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