El 10 de mayo es aquel día que usamos para festejar a las
madres, a aquellas mujeres que nos trajeron al mundo y que día a día se
preocupan por nosotros.
Para mí, considero que el 10 de mayo ya se comercializó un poco,
pero gracias a Dios aún no ha perdido su esencia, ha comparación de otras
fechas celebres en el año.
Para el mexicano, dentro de nuestra idiosincrasia, la madre
forma una parte central de nuestras vidas, son muy claros los ejemplos que
existen dentro de nuestras tradiciones y costumbres; tanto así, que esta fecha
se ha vuelto tan importante que a partir de los últimos años han cancelado
clases y a todas las mujeres que sean mamás le dan su día libre en el trabajo,
algo difícil de pensar medio siglo atrás.
En mi caso, mi mamá por labores de profesión (es médica), tiene
que trabajar en su día, la ventaja es que solamente labora medio día, por lo
que ocupamos la tarde para festejarla, la llevamos a comer y a comprar su
regalo, que siempre es lo que ella quiere.
Aunque este año no fue así, ella quería un iPad, pero por
razones de causa mayor no se le pudo regalar, ante esto ella decidió que mejor
se comprara una lavadora para sustituir a la otra que teníamos que era ya muy
vieja, es cierto, para ser un regalo del 10 de mayo era bastante raro este obsequio;
sin embargo, es lo que ella quiso.
Finalmente, creo que todos deberíamos de estar eternamente
agradecidos con nuestras madres, ya que ellas siempre son las que nos cuidan de
más, nos ayudan sin pedir nada a cambio, hacen sacrificios por nosotros, y
además son una de las personas que incondicionalmente estarán por sus hijos
para lo que sea.
Nos vemos, hasta luego.
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